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lunes, 29 de abril de 2019

El papel de la ingeniería civil y la introducción

El proceso de crecimiento urbano acarrea a menudo un deterioro de las condiciones ambientales circundantes, producto de la ejecución de diversas obras civiles. Como lugar de crecimiento demográfico, actividad comercial e industrial, las ciudades concentran el uso de energía y recursos y la generación de desperdicios al punto en que los sistemas tanto artificiales como naturales se sobrecargan y las capacidades para manejarlos se ven abrumadas. Esta situación es empeorada por el rápido crecimiento demográfico de las urbes.

Entre los impactos relevantes y conocidos de las grandes obras civiles, destaca la alteración del medio natural. La mayoría de las grandes obras se someten, en su fase de proyecto, a la evaluación de su impacto ambiental. La ejecución de grandes obras civiles tiene otro importante impacto sobre poblaciones y cultivos próximos, así como sobre el medio natural, que se deriva de la emisión de grandes cantidades de polvo y partículas. En el Plan de Gestión Ambiental de cualquier obra deberán contemplarse medidas preventivas al respecto.
Los impulsores de obras civiles deben evitar o minimizar todos los impactos o efectos negativos en el medio ambiente. Las obras no deben colocarse en el territorio como si fuera una maqueta. Deben ser integradas de forma total y eficiente al entorno, interactuando entre si.
Los elementos a proteger, como la vegetación, el patrimonio  la atmósfera, el paisaje, la geología y suelos, fauna, patrimonio histórico, artístico y cultural, entre otros, son elementos a proteger identificando los impactos sobre ellos, además de conocer las medidas preventivas correctas y compensatorias sobre los daños producidos en cada uno de ellos.

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